
España ocupa, año tras año, los últimos puestos del informe PISA, que, como sabemos, es un estudio que lleva a cabo la OCDE a nivel mundial y que mide el rendimiento académico de los alumnos en matemáticas, ciencia y lectura. En el otro extremo, resultados como los de Finlandia, que encabeza el ranking de los países que obtienen mejores notas, obliga a reflexionar sobre la efectividad de nuestro sistema educativo. ¿Qué es exactamente lo que falla en el sistema educativo español?
Si se analiza con detenimiento la estructura del sistema finlandés, observamos que son abundantes las diferencias que hay con respecto al español, empezando por la formación de los docentes, pasando por el número de alumnos por clase o, algo que llama mucho la atención, el comienzo de la vida escolar, nunca antes de los 6 años. Además, hay muchos más componentes que les hacen triunfar y, al español, fracasar. ¿Cuáles son exactamente los cambios que deberíamos hacer los españoles?
Habría una serie de aspectos a tener en cuenta si se quiere cambiar el sistema educativo español. Por ejemplo, dar mayor libertad a los padres y cooperativas, para que creen centros educativos con pedagogías alternativas, así como reforzar a los maestros dándoles más autonomía. También habría que apostar por la creatividad y el aprendizaje vivencial y significativo, eliminando la memorización y los exámenes, flexibilizar el currículo, reducir radicalmente las ratios, en lugar de aumentarlas, y dar un verdadero impulso a la educación emocional, la personalización y la atención a las necesidades individuales. Estos aspectos son claves, e inciden directamente en la calidad educativa.
Deberíamos marcarnos como objetivo un cambio muy profundo en el paradigma educativo, con una renovación total del concepto y organización de la enseñanza. Se trataría de lograr la educación integral de las personas basándonos en un aprendizaje vivencial, creativo, diverso y con mucha mayor flexibilidad.
Tal vez debamos mirar más de cerca casos como el de Finlandia, y aprender de otros sistemas alternativos, analizando las ventajas con las que trabajan y escuchando a los grandes expertos que opinan que el sistema educativo actual es obsoleto y está acabado. Un reto que no es imposible, pero que sólo se podrá lograr con mayor inversión en medios materiales y humanos.
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