
En España la educación está regulada por el Ministerio de Educación a nivel nacional, pero, al estar el territorio nacional articulado en autonomías, los gobiernos regionales asumen ciertas competencias, siendo los encargados de gestionar y financiar los centros educativos en su territorio. Ambas administraciones se guían por los mismos principios de calidad, pero inevitablemente se crean diferencias curriculares en los distintos territorios. Además, el sistema educativo español vive en constante estado de transición desde hace décadas, cambiando en función de las reformas del gobierno de turno.
Con este panorama, es difícil lograr un sistema educativo eficaz. Así, el informe 'La educación en España. Horizonte 2020' (Acción Magistral), es muy crítico en aspectos como el rol del profesor, el apoyo por parte de los poderes públicos y la posibilidad de llegar a un acuerdo global.
Ante este panorama desolador, es casi una necesidad que empiecen a surgir señales de cambio, dinámicas transformadoras impulsadas por una realidad social que cuestiona, interpela y rechaza la parálisis institucional. El sistema está vivo, y son varias las tendencias emergentes en educación.
Veamos algunas de ellas:
- Empoderamiento del alumnado, para que se encuentre cada vez más estimulado y consciente de sus capacidades.
- Alumno feliz, para garantizar su éxito académico, implementando métodos para reducir el estrés como el mindfulness, y atendiendo a la inteligencia emocional.
- Aprendizaje continuo, sin la necesidad de dividir por edades. Algunas escuelas ya están implementando las Open Course Ware, es decir, la publicación de materiales docentes de forma abierta, para facilitar el acceso de nuevos saberes a los estudiantes.
- Emprendimiento: para potenciar sus habilidades e ideas. Las Universidades contarán con recursos para que sus estudiantes puedan desarrollar sus ideas de negocio.
- Estudiantes tecno-Creativos que tendrán la necesidad de aprender códigos y programación HTML .
En nuestra búsqueda continua de la fórmula mágica, hemos descubierto que es fundamental tener en cuenta tres pilares básicos en la formación de las futuras generaciones: las humanidades y la tecnología, un profesorado con talento y alumnos curiosos y aventureros, que ambicionen desarrollarse en habilidades y capacidades durante toda su vida.
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