
En España la escolarización está financiada por el estado, pero a pesar de ser gratuita en sus etapas no universitarias en las escuelas pública, los padres deben pagar por los libros, los materiales y los uniformes de sus hijos.
Según el tipo de gestión y de financiación de los colegios españoles, se puede diferenciar entre tres tipos de centros educativos:
- Colegios públicos (en torno al 65% de los centros). Son laicos y se mantienen con fondos del gobierno central y las administraciones locales. En a mayoría de ellos se imparte los niveles de educación básica y obligatoria (infantil, primaria, secundaria y bachillerato). Sus plazas son limitadas y es la Administración Central quien marca los criterios de admisión.
- Colegios privados (en torno al 5% de los centros) . Son los padres de los alumnos quienes financian estos centros, que tienen libertad de gestión. Tanto el número de plazas como los criterios de acceso son fijados por cada centro. Se les puede achacar que son centros de transmisión ideológica de los sectores más conservadores y con un componente de transmisión de valores católicos de un gran peso.
- Colegios concertados (en torno a un 30% de los centros). Son privados, pero están subvencionados, al menos en parte, por la Administración Central. El origen de su financiación está en las subvenciones y en los pagos de los padres. Sus criterios de gestión son propios, aunque el límite de alumnos y su calendario escolar vienen determinados por la Administración Central.
Dicho esto, se puede afirmar que las diferencias esenciales se dan entre la escuela pública y la concertada. A ésta última se le reprocha que sea un sistema escolar exclusivo pero pagado por todos. En sus aulas acoge a un alumnado de renta superior (burguesía, pequeña burguesía y clase media profesional de renta alta), mientras que la clase trabajadora y clase media, de renta media y baja, acude a los centros públicos. Esto provoca que la escuela española pueda ser tristemente tildada de clasista
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